"No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino." (S. Lucas 12:32)
Donde me congrego, desde pequeños sabemos (y nos acostumbramos) que cuando un pastor "se porta mal" lo trasladan a una iglesia pequeña, lo mandan "castigado". Incluso, cuando no es así, igual se murmura "algo tiene que haber hecho para que lo mandaran a esa "iglesia pequeña". En resumen, normalizamos que las congregaciones pequeñas en varias ocasiones son el castigo para los castigados del clero. Hoy les invito a leer una reflexión sobre este tema, a la luz de lo que está ocurriendo en la Iglesia Evangélica Pentecostal (IEP).
En búsqueda de las grandes congregaciones como el premio en la IEP
Amados hermanos en la fe, hoy quiero reflexionar sobre un tema que ha estado en mi corazón durante mucho tiempo: la importancia y el valor inmenso de cada congregación, sin importar su tamaño, a los ojos de Dios, a través de tres puntos críticos observados en la Iglesia Pentecostal.
Primer punto, La IEP, en mi opinión, se ha centrado en la búsqueda de congregaciones "grandes", con templos maravillosos y aparentemente exitosas como el éxito ministerial, cayendo en la trampa de subestimar y despreciar a aquellas de menor tamaño. Esta actitud, sin duda, es un error que no refleja el corazón de nuestro Señor Jesucristo. Cada congregación es amada por Dios y ha sido comprada a precio de sangre por nuestro Salvador Jesucristo. Desde la más pequeña hasta la más grande, todas son hermosas y valiosas en su singularidad. En nuestra arrogancia, no debemos menospreciar a aquellas que no se ajustan a nuestros estándares humanos de éxito o crecimiento numérico.
Mi preocupación sobre la disciplina de pastores y su relación con congregaciones pequeñas
Segundo punto, me preocupa especialmente cuando las autoridades eclesiásticas, influenciadas por sus propias ideas, lejos de un argumento evangélico con base en las escrituras, utilizan congregaciones pequeñas como castigo, y no cualquier castigo, sino que como un castigo económico para pastores que han sido pasado a disciplina. La disciplina es necesaria cuando se sigue el debido proceso establecido en las Sagradas Escrituras, pero no debe ser impuesta injustamente a congregaciones pequeñas que ya enfrentan desafíos y luchas. A esas congregaciones debemos brindarle apoyo y sustento. Enviar allí pastores con un carácter probado.
(Para los que no conocen el contexto de la Iglesia Evangélica Pentecostal) cuando se disciplina a un pastor trasladandolo a una congregación más pequeña, tiene relación directa con los ingresos económicos del pastor (queramos reconocerlo o no). Hacer esto, pone el foco de la disciplina en el "dinero", en el "ingreso" y no en el crecimiento y aprendizaje espiritual del pastor. Da una mala señal, tanto de desprecio por la congregación pequeña, como por objetivo final con la que se ingresa a un pastor a disciplina, por ello el enfoque debería cambiar, a una de acompañamiento espiritual y restauración, si es el caso, o de derechamente destitución según sea la gravedad.
Llamado a valorar las congregaciones pequeñas
Tercer punto, cada congregación, por pequeña que sea, merece recibir pastores comprometidos, enviados y comisionados por la iglesia para servir con fidelidad. No deben convertirse en destinos de pastores disciplinados como una forma de represión económica. Este enfoque es una bajeza y un desprecio hacia la misma congregación que deberíamos amar y cuidar.
En lugar de menospreciar a las congregaciones pequeñas, debemos reconocer su valor en el reino de Dios. Son lugares de esfuerzo, valentía y crecimiento espiritual. Muchas veces, estas congregaciones han sido los faros que han mantenido viva la llama de la fe en tiempos difíciles.
Animemos a todas las congregaciones, grandes y pequeñas, a seguir buscando el rostro de Dios y a confiar en Su provisión. Recordemos siempre que Dios no mira al tamaño o a la riqueza material, sino al corazón y la obediencia de su pueblo.
Conclusión
En conclusión, cada congregación es especial para Dios. Debemos protegerlas, amarlas y cuidarlas con el mismo amor con el que Dios nos ama. No permitamos que nuestro orgullo o nuestras ideas preconcebidas nublen nuestra visión de lo que realmente importa ante los ojos de nuestro Creador.
A mis hermanos de congregaciones pequeñas en la Iglesia Evangélica Pentecostal y en las iglesias alrededor del mundo, ánimo, y NO TEMAN (...)"manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino"
Gracia y Paz.
IOMC

Que tristeza lo que este pasando en la cuna de mi niñez,no olvidemos que son carnales,de carne y hueso,,,lo importante es lo espiritual que nada te mueva de lo que sembraron con lágrimas 🙏💪 firme en la convicción que es CRISTO JESÚS!!LAS DENOMINACIONES NO SALVAN,, CRISTO SALVA💪😙
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